14 febrero 2018
Hace ya unas semanas tuve la suerte, como en muchas otras ocasiones, de poderme desplazar a una ciudad en donde se come bien por definición. Un sitio donde la gastronomía es parte de su cultura y en la que una simple caña, tirada como en ningún otro lugar de nuestra geografía, puede saber mejor que otra que tomemos hasta al borde de nuestro fabuloso Gran Azul.
Mi amigo Paco Medina y yo tuvimos que volar, por razones profesionales, a la Ciudad de Los Austrias, Madrid. No obstante, el trabajo no impidió que pudiéramos disfrutar de nuevas experiencias, barras de tapas al más puro estilo de la Capital, de un restaurante de lo más vanguardista al ritmo de música alternativa y mucho sabor y, sobre todo, una de las que probablemente ha sido de las cenas con mayor elegancia culinaria que he saboreado en mucho tiempo.
Como muchas veces, más que a un restaurante casi que fuimos a cenar a un museo. Y, es que el propietario del lugar elegido, es un artista que aglomera varios sentidos. Fotógrafo, escritor, cineasta y cocinero, Sacha Hormaechea, cocinero del restaurante Sacha, fundado por sus padres en 1972, ofrece una cocina de mercado, mezcla de las Rías de Galicia, la cultura vasca y el saber hacer catalán que se encuentra fuera de las tendencias actuales y alejada de la actividad mediática que rodea a día de hoy a los cocineros al más puro estilo de estrellas de Hollywood.
Sacha simplemente se dedica a hablar, comentar, disfrutar con lo que hace y transmitírnoslo a través de un viaje para los sentidos de la vista, el gusto, y el olfato.
Su local sin una decoración actual, posee una calidez única que permite a los comensales dedicarse tan solo a disfrutar de un rato agradable, una gran conversación y claramente de una comida de lo más elegante.
Unos espárragos blancos con dos salsas y nada más, unas navajas de las mejores que aporta la “terra galega”, las ostras escabechadas o alguno de los pescados que Sacha trata a la perfección como la raya, son los culpables de que los asistentes a esta Botillería y Fogón, no dejen de viajar por todo el norte de nuestra geografía con cada bocado y, que la Guía Repsol lo haya galardonado con dos de sus soles.
Trufas y Jareas ha comenzado 2018 sobre todo comiendo bien y haciéndole un homenaje al tipo de cocina que gusta a todos. A aquella cocina atemporal y que satisface a cualquier grupo de gente y época y, que sobre todo se encuentra lejos de programas y actividad mediática.
Simplemente un lugar de lo más trufero donde lo único que importa no es el aspecto de su Servicio, o un local de lo más vanguardista. Restaurante Sacha es un templo gastronómico donde solo vale una cosa, disfrutar de la buena mesa.
Restaurante Sacha permanece en el mismo lugar de la Capital para dar ratos inolvidables. Esperemos que su cocinero, y persona digna de conocer, Sacha Hormaechea, continúe ahí sin moverse durante muchos años más y que truferos y jareados de este mundo podamos disfrutarlo.