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Un artículo de Juan Antonio Hernández Ponce MARIDARSE LA VIDA: ‘LA MEJOR PAREJA DE BAILE’… SIN UN BUEN VINO, UNA COMIDA NUNCA SABRÁ IGUAL El maridaje es el arte de “casar” la comida con la mejor de sus parejas, el vino, para acompañarla de manera adecuada en cada uno de los bocados.
Cuando salimos a almorzar un día cualquiera de la eterna primavera isleña, será prácticamente imposible dejar de pensar en una buena tapa de camarones mirando al mar. Para muchos, un plato que será siempre saboreado como un manjar. ¿Qué mejor acompañante para este momento que una caña perfectamente tirada y lo más fría posible? Seguramente no habrá ni un solo vino capaz de producir esa sensación tan placentera que generará en nuestro cuerpo el primer sorbo de esa cerveza casi congelada.
Existe el tópico de hoy como pescado pues bebo vino blanco y si como carne, vino tinto. O es que yo soy más de Ribera del Duero, como si la Ribera del Duero fuese muy pequeña y todos sus viñedos iguales y tratados de la misma manera.
Juan Antonio Hernández Ponce / GastroCanarias
22 diciembre 2021

Cuando salimos a almorzar un día cualquiera de la eterna primavera isleña, será prácticamente imposible dejar de pensar en una buena tapa de camarones mirando al mar. Para muchos, un plato que será siempre saboreado como un manjar. ¿Qué mejor acompañante para este momento que una caña perfectamente tirada y lo más fría posible? Seguramente no habrá ni un solo vino capaz de producir esa sensación tan placentera que generará en nuestro cuerpo el primer sorbo de esa cerveza casi congelada.

 

Existe el tópico de “hoy como pescado, pues bebo vino blanco y, si como carne, vino tinto”. O aquello de “es que yo soy más de Ribera del Duero”, como si la Ribera del Duero fuese muy pequeña y todos sus viñedos iguales y tratados de la misma manera.

 

El maridaje es el arte de “casar”, de «armonizar» la comida con la mejor de sus parejas, el vino, para acompañarla de manera adecuada en cada uno de los bocados.

 

Maridar es una habilidad y el sumiller el encargado de hacer que cada plato que llegue a la mesa sea armónico o acorde con cada bebida que lo acompañe. Pero puede llegar el día en que tengamos que ser nosotros los anfitriones o la persona con más experiencia gastronómica de un grupo de comensales,  como consecuencia de ello, el responsable de elegir un vino acorde con las elaboraciones que constituyan el menú y, por tanto, el culpable de que guste más o menos.

 

Durante el periodo navideño se puede elaborar un menú ( en mi caso, claro) con recuerdos al santacrucero barrio de El Toscal y sus calderos, comenzando por jamón ibérico como entrante perfecto, brazo de gitano de cangrejo, langostinos al horno, las ya declaradas maravillas gastronómicas de nuestro país, las papas negras, solomillo de cerdo con salsa de guayaba, y un momento dulce final, con bombón gigante y un cremoso de moca, tan amado por todos los componentes de mi familia, quienes esperan cada año para llevarse esa porción de la Isla Colombina a la boca, de donde, dicen los del lugar, es originaria esta receta.

 

Se puede abrir el apetito y acompañar de forma excelente el jamón ibérico con un vino generoso o un tinto fácil de entender, pues el jamón es un producto con elevado contenido graso y marcado sabor que, si casamos con un vino tinto excesivamente complejo, con mucha madera, demasiado cuerpo o taninos muy marcados, enmascarará el sabor del jamón.

 

También una copa de manzanilla “La Gitana” de Bodegas Hidalgo elaborada a partir de palomino fino y cultivado en suelos blancos de albaniza con un porcentaje mayor del 80% de carbonato cálcico, le aportará una salinidad perfecta para disfrutar de un producto de gran sabor y elevado contenido graso.

 

Un Ferrera tinto joven de Bodegas Ferrera, elaborado con las variedades Syrah y Tempranillo y con color rojo intenso, aromas a frutos rojos y caramelo, acogido a la Denominaci´`on de Origen Protegida (D.O.P.) Islas Canarias, supone una opción fresca y equilibrada que combina a la perfección para los no amantes de los vinos generosos.

 

Las costas gallegas y del cantábrico, con sus bonitas y frías playas y puertos cargados de buen marisco, unidas al dulzor que le aporta la masa del brazo de gitano, o una magnífica salsa rosa de elaboración casera, necesitarán un compañero con frescor, salino y con buena acidez.  Serán buenas opciones un vino blanco fresco de la variedad Albariño D.O.P. Rías Baixas, o un D.O.P. Ribeiro con personalidad, un Chardonnay con crianza o un espumoso.

 

Por ejemplo, un Gran Novás 100% Albariño, de Aldea De Abaixo le aportará esas virtudes de las Rías Baixas, con su baja altura a menos de 300 metros de altitud y que, azotadas por el Océano Atlántico y con su clima singular, frío y lluvioso en invierno y templado y cautivador en verano, aportará aromas frutales y prolongados en boca la mar de agradables.

 

Otra posibilidad para por un Dominio de Fontana, de la D.O.P. Uclés, en Castilla La Mancha, de variedad Chardonnay (70%) y Viura (30%) de color amarillo brillante con tonalidades verdosas y criado tres meses sobre sus lías, es una muy buena opción para los amantes de los vinos complejos. Un vino fresco, bien estructurado, de final persistente y mineral, con aromas a limón, hinojo y pimienta blanca, ensamblados con notas de grosella e ideal para acompañar a todo aquello que nos regala la mar.

 

Durante la Navidad en multitud de países, regiones, ciudades, pueblos, villas y hogares, se llevan a cabo un sinfín de actividades, costumbres y reuniones que, por una razón u otra, millones de familias en el mundo se reúnen por algún buen motivo. Es tiempo de reencuentros, de celebración de la unión familiar, de recordar a los que ya no están y de vuelta a casa por Navidad, como dice la canción del turrón. Será este año un momento estupendo para llevar a cabo una solidaria misión, consumiendo productos de nuestra tan querida Isla Bonita, La Palma, tan castigada en este 2021 por la naturaleza.

 

Mission`s Grappes de variedad Listán Prieto 100% de bodega Llanos Negros, adscrita a la D.O.P. La Palma, es un ejemplo de buen hacer en los viñedos. Su nombre proviene de estar elaborado a partir de Listán Prieto, la variedad que llevada desde Canarias, fue la primera uva europea introducida en América tras su descubrimiento y conquista, y con la que se elaboraban los primeros vinos en las misiones. De capa media y con aromas especiados y a frutas rojas hacen de este vino el compañero ideal para un cochino negro de las islas, aderezado con guayaba y salsa de cariño. Un vinazo.

 

Por último y como punto final para una comida familiar tan apreciada en estos tiempos, un cremoso de moca y un bombón gigante, acompañados de cualquiera de las delicias que la Navidad endulza cada año a base bombones, turrones, bizcochos o cualquiera de las elaboraciones propias de un tiempo de reunión y recuerdos.

 

Un buen Oporto, como el Kopke 10 años (Região Demarcada do Douro, en Portugal), de variedades tradicionales durienses, de color castaño anaranjado, presenta aromas a frutos secos, miel y especias. Se trata de un vino suave en boca, complejo y con un largo final, que será un acompañamiento genial para una sobremesa de café y chocolate.

 

Qué sería de una buena comida sin un buen vino que la acompañe. Qué sería de los grandes restaurantes sin un sumiller que aconseje sobre el mejor vino o la mejor bebida acompañante. La realidad es que una buena comida sin vino nunca será igual. Así que… habrá que buscar el mejor acompañante. Armonicémosla.

2 Responses to MARIDARSE LA VIDA: ‘LA MEJOR PAREJA DE BAILE’… SIN UN BUEN VINO, UNA COMIDA NUNCA SABRÁ IGUAL

  1. Jordi dice:

    Enhorabuena Juan Antonio. Siempre es un placer leerte

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