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De cara al llamado "Plan de transición hacia una nueva normalidad" LES FALTA CONOCIMIENTO »REAL» DEL SECTOR DE LA GASTRONOMÍA EN CANARIAS Todas las administraciones publicas deberían y tendrían que dejarse asesorar por los profesionales y expertos del sector
Doy por sentado que esta maldita pandemia del coronavirus COVID-19 ha cogido “en pelotas” (con perdón) a todo el mundo… y nunca mejor dicho. Y nadie duda que (salvo algún o algunos rebenques) la mayoría de los políticos, empresarios, instituciones, entidades y empresas, están intentando hacer las cosas, lidiar este “toro” y capear el temporal lo mejor posible. Pero de cara al sector de la gastronomía y la restauración en Canarias, hay que hacer mucho mucho más y, por supuesto y sobre todo, mucho mejor.
Imagen de la terraza de un establecimiento que, seguramente, no podría rentabilizarse solo con tresmesas En otro artículo, hablaré específicamente de la cruda realidad del personal de la restauración.
José Carlos Marrero / GastroCanarias
29 abril 2020

Siempre se ha dicho que no hay una escuela o facultad para enseñar a ser padres o madres. Se aprende a base de experiencia, errores y reveses. De igual modo, creo que no hay (ni puede haberla, todavía) una escuela para saber con certeza como “timonear” esta situación a corte, medio y largo plazo.

Pero, lo que sí es cierto, es que, para diseñar planes de prevención, actuación, desconfinamiento o desescalada, no basta solo con integrar en los diferentes comités de emergencia o asesores, con especialistas en Sanidad o a científicos y expertos en virus y epidemias. Según de qué sectores se vaya a hablar o planificar, debería incorporarse a esos equipos de expertos o a las reuniones de los mismos, a profesionales, empresarios o expertos en esos determinados y específicos sectores.

Y esto lo digo por el sector de la hostelería y la restauración y, más concretamente, en el ámbito de la gastronomía, la realidad de los bares y restaurantes. Una realidad que, en nuestras Islas Canarias, tiene a su vez muchas realidades y distintas “caras” a cuál más compleja, delicada y preocupante.

No es posible, no es de recibo, no es profesional, no es riguroso…, no es justo que se hable, se diseñe, se planifique y se decida un determinado “Plan de transición hacia una nueva normalidad”. Hasta donde yo sé (y pido disculpas de antemano, si no estoy bien informado) creo que muy poco o nada se ha contado con todos los actores que protagonizan y actúan de una u otra manera en el escenario de la gastronomía isleña.

Una vez más, creo que no se ha tenido en cuenta en toda su extensión y profundidad la realidad específica de los establecimientos canarios de restauración en todas sus denominaciones (bares, restaurantes, casas de comida, merenderos, tascas, bodegones y hasta los originales “guachinches” de Tenerife) la inmensa mayoría de ellos con unas superficies, tanto de cocina como de sala y de terrazas, que son las que son y que, en su conjunto, son necesarias para hacer viable y mínimamente rentable el establecimiento.

Mucho me temo que, con las directrices que contempla este “Plan para la transición” (o al menos lo que se ha informado y sabemos de él) a muchos establecimientos del sector en Canarias (yo diría que a la mayoría de ellos) no les compensa, no les sale a cuenta abrir en estos momentos. Todo apunta a que, de esta forma, el negocio sería prácticamente inviable.

Es muy osado, bastante impresentable, y hasta insultante, decirle a un empresario de la gastronomía que abra solo con un 30% o un 50% de mesas en el comedor o terrazas (los que tengan la suerte de tenerlas) de su establecimiento, o limitando, no sé si aleatoria y alegremente, el número de clientes y/o comensales en la barra o en las mesas.

Todo ello sin, olvidarme y sin entrar hoy (porque eso será objeto de otro artículo) en el importantísimo, delicado, crucial y preocupante aspecto de la cruda realidad de todos los profesionales empleados en el sector. Muchos de ellos metidos en un ERTE, otros ya directamente en el paro y, el que más o el que menos, con un horizonte absolutamente incierto, por no decir que negro. A todos ellos, mi reconocimiento y mucho ánimo.

Me quedaría “en positivo” recomendando a los políticos responsables del tema, tanto a nivel municipal, insular y regional (ya lo estatal se me escapa) que tengan a bien contactar con muy buenos empresarios y profesionales del sector en todos sus ámbitos (cocineros, camareros, sumilleres, baristas, bartenders…). Pero con “los verdaderos”, los que están realmente en activo (jugándose su profesión, su inversión y su dinero) a pie de calle y en primera línea, protagonizando, viviendo y sufriendo la cruda realidad del sector. Amén.

 

* José Carlos MARRERO GONZÁLEZ

Periodista.

Director de GastroCanarias.com

 

30 de abril de 2020.

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