
“Pues voy a meter un espumoso en la nevera por si acaso”, le digo a mi mujer. En realidad no es que me apetezca, pero sé que cuando lo haga estará caliente, y en ese momento me fastidiará esperar a que se enfríe. Y ese momento en el que te apetece un espumoso te puede atacar cuando sea. Porque hace calor, porque te apetece un refresco pero mejor, porque ni de coña te entra ahora algo más sólido.
Al final la botella estuvo ahí un par de días, entre malabares para hacer caber la compra alrededor, con un bote de salmorejo del Mercadona encima. Hasta que, preparando la cena, alguien dijo “esto sigue aquí” y el resto ya sabes cómo va.
De forma natural, dejamos de creer en eso de que las burbujas son sinónimo de celebración y brindis. Que también, pero no siempre necesitamos celebrar nada. No hacen falta grupos de gente en un cumpleaños o aniversario. Tampoco necesitamos esperar a que llegue una fecha concreta. Es una bebida, en muchísimos casos por debajo de 25 euros. Bébetela.
Ya es que ni el gesto de desatar el bozal de alambre con cuidado y descorchar para que la gente suelte un “¡Eeeeeeeh!” cuando suene el pop y el corcho te reviente el techo. Ahora hay muchísimo espumoso que viene sellado con chapa. Un discreto “pffffft” y a disfrutar.
En toda España se están haciendo espumosos desde hace mucho tiempo. Algunas bodegas llevan tiempo; otras se están animando a hacerlo ahora.
En Canarias, un ejemplo obvio puede ser Bodegas Bermejo, de Lanzarote, con sus Brut Nature blanco y rosado. Una bodega con casi 30 años de historia que apuesta por los espumosos desde muy pronto. En este caso, son ya 20 años en el mercado con una relación calidad-precio y tenderete-botella inconmensurable. Es verlo en carta y luchar por no arrimarme a lo seguro. A mí me lleva a unas lapitas en El Lago, en Arrieta. No sé si hay mayor calma que esa.
Bermejo es un ejemplo clarísimo de que en Canarias ya se hacía espumoso desde hace tiempo. Pero lo que lleva al espumoso no es un cambio estratégico de las bodegas, es un cambio nuestro, de los que compramos el vino. Fue el soltar ese lastre. Desafiar la percepción que nuestros padres tenían del Champagne.
Bodegas Arautava es otra bodega con historia que viene apostando por los espumosos ancestrales más recientemente. Fundada a finales de los noventa, pero con vino desde antes de nacer mi padre, son historia viva de la viticultura del Valle de La Orotava. Tienen tres absolutos pepinos de ancestrales que son imposibles de encontrar en internet y que tienes que saber exactamente dónde pillar, o jugártela yendo a la bodega. Ya me lo agradecerás.
A partir de hoy, cualquier día es buen día para abrir burbujas.
- Más que una moda
La prueba de que esto no es pasajero va más allá de estas dos bodegas. Hay ejemplos por toda Canarias:
Espumoso de Negramoll en La Palma El Viñarda Mulato Ancestral viene de la mano de una bodega con un largo recorrido que hace de la idiosincrásicamente palmera negramoll un espumoso rosado que es un disfrute. Fresco, manzana, burbuja punzante. Piensa en aceitunas y un paquete de papas al borde del agua.
Bodega enfocada exclusivamente al espumoso en La Gomera El Puntalito, de Lomito del Cura, es de mis espumosos canarios favoritos. Es un trago bastante más largo de lo que esperas, con una calidez y un brioche que te pillan por sorpresa. Algo de fruta blanca y guayaba con un puntito salino. Ya me lo agradecerás.
Un golpe en la mesa en Gran Canaria El Pumpkin Nat, de Tiempo del Sur. Un espumoso de malvasía volcánica y primer ancestral de Gran Canaria, nace también de la apuesta de la bodega por conceptos un poco más punk y fuera de lo común.
Hoy puede ser esa noche cualquiera. Sujeto el tetris de la nevera mientras saco la botella que nos vamos a mandar ahora que el niño está durmiendo. ¿Qué mejor plan para un día como hoy?

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.222