Redacción
Jueves, 10 de Junio de 2021 Tiempo de lectura:
Hace ya unos años desde que comencé a darle mucha importancia a la que ahora mismo es una de mis grandes aficiones, la buena mesa.
Durante un largo periplo gastronómico, he aprendido que en una elaboración existe un trabajo enorme y, son muchas las personas que hacen que ésta llegue de la mejor manera hasta nuestra mesa.
Corría un febrero de 2016 cuando tras una serie de conversaciones, intercambios de opiniones, gustos y experiencias, José Carlos Marrero me ofreció colaborar con el proyecto Gastrocanarias, a través de Trufas y Jareas.
Sin embargo, ha pasado ya mucho tiempo desde que el espacio trufero y jareado dejó de aportar un folio y medio a saborear y degustar a través de la lectura temas relacionados con el mundo de la gastronomía.
Hoy, comienza una nueva andadura intentar entretener a través de uno de los temas que más me apasiona de la gastronomía y, que cada día me sorprende con todos los secretos que esconde: El mundo del vino.
Cuando se habla de vinos, se tiende a pensar inconscientemente, en un buen Rioja, o un sugerente Ribera del Duero. Mucha gente cuando acude a un restaurante a la hora de pedir el vino, responde “yo soy más de Ribera”
Pero, ¿qué ocurre en nuestras Islas Canarias? ¿Qué sería la vitivinicultura de Rías Baixas sin personajes con el bueno de Arturo Conde y su “real” Gran Novas?
Condicionantes como la ubicación, climatología adversa, suelo volcánico, altas temperaturas y muy pocas precipitaciones a lo largo del año, hacen de “Las Afortunadas” un lugar, en principio, poco propicio para el arte de hacer vino.
Las islas, constituyen un viñedo muy singular, a la vez que magnífico para el cultivo de la uva y como éstas, muchos rincones a lo largo de nuestra geografía y fuera de ella, cada uno con sus peculiaridades, secretos, condiciones climáticas y dificultades que hacen del arte de hacer vino toda una ciencia y un mundo apasionante.
Disfrutemos de la buena mesa y hagamos un matrimonio perfecto entre los caldos y las elaboraciones creadas en las cocinas. Démosle a cada plato su mejor pareja de baile y como durante mucho tiempo he pensado, maridemos la vida, bebámonosla.
Juan Antonio Hernández Ponce
Tenerife, 9 de junio de 2021















