Redacción
Lunes, 05 de Abril de 2021 Tiempo de lectura:
La preocupación por comer bien y de forma saludable no es de ahora. A todos nos gusta cuidarnos y sentirnos mejor. Sin embargo, las prisas nos hacen recurrir a alimentos ultraprocesados que pueden perjudicar nuestra salud.
Seguramente habrás escuchado alguna vez el término “realfooding". Se trata de un movimiento social que se ha creado en torno a las redes sociales. Es un estilo de vida que consiste en eliminar todo tipo de alimentos ultraprocesados de nuestra dieta para sustituirlos por comida real o real food, de ahí el nombre.
El precursor de este movimiento pro-salud es Carlos Ríos, un joven nutricionista graduado en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Con su perfil de Instagram, que ya cuenta con 1 millón y medio de seguidores, intenta llegar a todo el público interesado por la comida sana. Asimismo, muestra la realidad de las industrias de alimentación ultraprocesada.
Carlos Ríos sostiene que, hasta ahora, la alimentación se ha centrado en los nutrientes y en las calorías, en lugar de centrarse en la comida real. Para él, la comida real es la que se compone de alimentos reales o de alimentos mínimamente procesados, cuyo procesamiento industrial o artesanal no haya empeorado la calidad de la composición ni sus nutrientes.
Dentro de este movimiento “real food” encontramos algunos términos que siempre hemos escuchado y han estado presentes en nuestras vidas. Por ejemplo: alimentos saludables, no procesados, frescos, integrales o naturales.
Todo esto hace referencia a la comida real, que se puede definir como “el conjunto de alimentos que se encuentran en la naturaleza, que se ingieren sin elaborar, alterar, sin aditivos o sin productos químicos”. A continuación, te dejamos una lista para saber qué alimentos son 100 % reales y naturales:
- Frutas y verduras frescas, locales, de temporada y orgánicas.
- Carnes y mariscos, alimentados con pasto, sin hormonas o medicamentos.
- Productos lácteos y huevos: procedentes de animales alimentados con pastos, criados en el campo.
- Granos integrales: deben ser 100% integrales.
- Legumbres: se incluyen judías, guisantes, lentejas, garbanzos…, pero deben ser naturales, no envasados o en lata.
- Frutos secos: crudos, sin sal ni azúcar y orgánicos.
- Especias, hierbas y condimentos: deben ser frescos y no procesados.
- Aceites: virgen extra.
- Edulcorantes naturales sin refinar: miel, jarabe de arce, azúcar de caña integral.
- Los alimentos empaquetados, preparados o lo que se denomina “comida rápida”: contienen aditivos, productos químicos, sabores y colores artificiales.
- Granos refinados: pueden ser la harina blanca, el arroz blanco, la pasta blanca o cualquier grano que no sea 100% integral.
- Azúcar refinado: es decir, el azúcar blanco.
- Bebidas, refrescos y lácteos azucarados.
- Bollería industrial.
- Galletas y derivados.
- Dulces, chucherías y helados.
- Carnes procesadas.
- Panes refinados.
- Alimentos modificados genéticamente.
- Prevención de ciertas enfermedades como la diabetes, hipertensión o la obesidad.
- Fortalecimiento del sistema inmune.
- Aporte de vitaminas y minerales a nuestro cuerpo.
- Eliminación de la posibilidad de ingerir aditivos o conservantes, que suelen estar presentes en casi todos los alimentos procesados.
- Mejora la salud interna y externa, esto se ve reflejado en la actitud, la motivación y la energía diaria de las personas.













