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Trufas y Jareas Viento, cometas, windsurf y… buena mesa Emblema marinero y gastronómico de Granadilla de Abona
El Médano está cada vez más de moda. Con sus pequeñas calles llenas de vida y escondidas del incesante viento, un ambiente surfero inigualable y una oferta gastronómica singular. Por El Médano discurre nuestro sabroso paseo de hoy.
medano
Un paisaje de playa, mar, volcán y cometas, para acompañar a una sabrosa gastronomía Partiendo de la playa de El Cabezo, hasta la playa de La Tejita, con el chiringuito pirata y su “buen rollito”, podríamos necesitar semanas para poder abarcarlo todo.
Juan Antonio Hernández Ponce / GastroCanarias
13 abril 2016
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Entre cometas de kitesurf, velas de windsurf y azotado por el incesante viento que lo golpea a diario, El Médano se ha convertido en un reclamo para gente de Canarias y turistas, y posiblemente el único rincón muy nuestro que queda de escapada para deportes acuáticos en el Sur de Tenerife. Su estampa siempre colorida por los “kites” y con la Montaña Roja al fondo, supone una de las instantáneas obligatorias de la Isla.

Sus calles peatonales están siempre invadidas por artesanos y negocios locales, tiendas de surf e incontables visitantes y lugareños, que le aportan luz, olor a mar y una vida que, para el pequeño territorio que abarca esta localidad del municipio de Granadilla de Abona, es mucha y con una enorme oferta gastronómica, que crece y crece cada día.

Partiendo de la playa de El Cabezo, hasta la playa de La Tejita, con el chiringuito pirata y su “buen rollito”, podríamos necesitar semanas para poder abarcarlo todo.

Desde el desayuno hasta la cena y descansando para aprovechar y disfrutar de un buen baño en el mar, sus productos locales, cocina tradicional y extranjera y hasta la alta cocina, acompañados por vinos de la zona, constituyen un reclamo en toda la zona.

Tras saltar de la cama, uno pone el pie en el suelo y puede salir a pasear por la fina arena de la playa que, tras bajar la marea, parece que acaricia la orilla marina, generando un paisaje idílico para la causa.

Se puede ir desde el emblemático y amenazado (por la nueva Ley de Costas) Hotel Médano, hasta el tan típico Flashpoint repleto de surferos y retornar a la plaza de El Médano y tomar un buen desayuno a base de café, jamón y pan con tomate en El Lagar.

 El denominado Veinte 04 Surf Café tiene un concepto diferente a base de comida saludable. Ofrece un “brunch” compuesto por yogurt, leche y fruta fresca, la mejor caña de la localidad, tirada por la Campeona de Canarias 2015, Violant Pallejá Piqué, hamburguesas de autor y hasta Gin-Tonic y conciertos. Un local de lo más aconsejable, que supone un perfecto enclave para deleitarse con unas vistas magníficas de la playa y del cielo coloreado por los muchos “kitesurfistas” que vuelan sus cometas al viento.

Antes de comer hay que aprovechar para tomar un aperitivo en el Hotel Médano y perder nuestra mirada en el horizonte sentados en su terraza, que flota sobre el mar, como si de la terraza de un transatlántico se tratara. Un paradero de lo más relajante.

Ya a la hora del almuerzo qué mejor enclave para una ración de camarones acompañados de una buena caña muy fría. Cualquiera de los numerosos locales del casco antiguo son magníficos, empezando por el restaurante Playa Chica, el restaurante El Timón, el Astillero Avencio, el restaurante Familiar y el tradicional Caballo Blanco. Todos ellos aportan lo más típico de la zona. El restaurante La Lata de Gofio, permite cambiar de tercio y degustar un almogrote de receta familiar y unos quesos variados, marca de la casa.

Con vistas a la playa y con una ubicación privilegiada, El restaurante Señora María propone una cocina diferente a base de productos ecológicos y Recuncho Celta ofrece lo mejor de las Rías Baixas con cocina gallega tradicional, donde uno no puede perderse la empanadilla o el pulpo, a la gallega o a la plancha, todo ello acompañado por una refrescante y con mucho cuerpo cerveza 1906, reserva de Estrella de Galicia, un sugerente Albariño, o un siempre muy personal Ribeiro.

Para la cena, habrá que decidir el tipo de cocina. Los amantes de la cocina italiana están de enhorabuena. Los restaurantes La Wairua y la Tartaruga cocinan de las mejores pizzas de la isla, que tras el primer bocado parece que estemos paseando por la propia Nápoles. El primero, un pequeño restaurante casi siempre abarrotado, pero lleno de encanto. El segundo, más informal, junto a la playa de El Cabezo, posee un ambiente típico de surferos y gente de la zona, que hacen del local un punto de parada obligatoria, muy atractivo y, sobre todo, con mucho sabor.

Otra muy buena opción es la cocina vasco francesa de Le Penon. Se trata de un pequeño “restobar” escondido en la Calle Tarajal 8. Una tasca muy al estilo del norte de España. El “pintxo” de pastel de cabracho o una original lasaña de foie, son cocinados maravillosamente y servidos por un personal la mar de amable. Muy recomendable.

El plato fuerte, se deja para una cena de nivel. El restaurante El Templete se merece ser protagonista de un final de día propio de un grande. Aquí el chef Francisco Javier Dárias arropado por su jefe de sala y copropietario José Antonio Barrera, han sido galardonados con un Sol de la Guía Repsol. Su materia prima es siempre de primera calidad y la forma de tratar el producto los hace muy merecedores de este galardón.

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Parte de la sala de El Templete que, sin duda, es el restaurante de referencia en El Médano

Local amplio, con una bodega de altura, llena de vinos canarios y foráneos es un lugar ideal para degustar, posiblemente uno de los mejores pescados de Tenerife. Sus lomos de vieja “desespinados” con papita negra son magníficos, los chicharrones de morena frita únicos, inigualable e imprescindibles Y el marisco siempre de primera categoría.

Todo ello maridado, por ejemplo, con un vino local como el Frontos Blanco Ecológico, de la bodega Tierra de Frontos, situada en Los Blanquitos y propiedad de un grupo de diez hermanos, los Luengo Barreto, que han diseñado una bodega con una arquitectura bioclimática, que ha roto con la forma tradicional de hacer vino en el Sur de la Isla.

De variedad Listán Blanco 100% ecológica y traído de las alturas, supone un vino fino, con aroma a fruta blanca y tropical. Se trata de un vino de parcela, cuyas cepas proceden de una de las fincas con más altitud de Canarias, situada entre los 1400 y 1700 metros sobre el nivel del mar. Un excelente compañero de viaje para productos locales procedentes de nuestro Océano.

En boca nos habla de un suelo pobre y pedregoso, que le da al vino un carácter muy personal y lo ha llevado a aterrizar en la península en restaurantes de la categoría de El Bulli, del chef Ferrán Adrià, hoy en día convertido en centro de investigación gastronómica, El Bulli 1846, y que con tres estrellas de la Guía Michelin fue reconocido en su día, hasta cinco veces, como el mejor restaurante del mundo.

El Médano, en el municipio de Granadilla de Abona, está cada vez más de moda. Con sus pequeñas calles llenas de vida y escondidas del incesante viento, un ambiente surfero inigualable y una oferta gastronómica y cultural muy rica se ha convertido para muchos en un sabroso reclamo en el sur de Tenerife.

¿Qué tal si nos damos un chapuzón gastronómico?