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Cada miércoles, a partir de las 12.00 del mediodía, en GastroCanarias.com “Trufas y Jareas”: Un espacio dedicado a artículos sobre gastronomía y crítica gastronómica, de la mano del gastrónomo Juan Antonio Hernández Ponce El artículo de hoy: “Un sábado como ninguno cualquiera”
Con este sugerente nombre y de la mano del joven pero muy experimentado gastrónomo tinerfeño, Juan Antonio Hernández Ponce, GastroCanarias abre hoy un nuevo y sabroso espacio de contenidos para artículos y comentarios sobre gastronomía, así como para la crítica gastronómica en positivo.  Los escritos de “Trufas y Jareas” aparecerán publicados semanalmente, cada miércoles. Damos la bienvenida a nuestro colaborador y amigo, con nuestro total agradecimiento por su inestimable aportación al proyecto GastroCanarias.
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Trufas y Jareas: Un espacio dedicado a artículos sobre gastronomía y crítica gastronómica
  • • El Puntero es, posiblemente, el único lugar que queda en donde se pueda comer una ración de tollos en la capital tinerfeña.

  • Juan Antonio Hernández Ponce   / GastroCanarias
    24 febrero 2016
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    Levantarse un sábado por la mañana, salir a la terraza y ver la bonita estampa de Santa Cruz reposando sobre el Atlántico con nuestra vecina isla al fondo, hace que se despierte en nuestra mente la “necesidad” de disfrutar de las posibilidades gastronómicas, últimamente algo escondidas, que nos ofrece La Capital chicharrera. Sus calles, muchas de ellas peatonales, aportan parques, jardines, zonas históricas llenas de encanto y un sinfín de aromas y sabores para todos los bolsillos, que hacen de ella un atractivo para disfrutar de una buena ruta gastronómica que comienza con el primer café de la mañana.

    Tras llegar al kiosco Numancia, lamentablemente ya cerrado y sin gente, uno puede contemplar la maravilla que tiene a su alrededor con el parque García Sanabria a nuestros pies. Desde aquí dirigirnos  a alguno de los quioscos del Paseo de la Tinajas en la Rambla de Santa Cruz y adquirir algo de lo que nos ofrece la prensa local y nacional. Es un buen punto de partida para adentrarnos en todo aquello que nos ofrece la ciudad y, si el tiempo acompaña, dar un paseo mañanero hasta nuestro popular Imperial. 

    En él siempre existe una mezcla de tradición y juventud, que hacen de este clásico, el mejor sitio para un desayuno como ninguno. Su bocadillo de pollo es inigualable, y por mucho que se intente copiar, quizás es el sabor que le da el local el que hace que sepa completamente diferente a cualquier otro que hayas tomado. No se sabe si es la plancha que los cocina, o Manolo y compañía que lo mejoran, pero lo cierto es que no hay otro igual.

    Desde ahí y con un buen paseo, podemos continuar hacia el centro y frente a la sede de CaixaBank, en la zona del Parque Bulevar, nos espera la tienda gourmet Bon Vivant con un gran ibérico, un pincho de tortilla y una buena cerveza local, nacional o de importación, o un vino, desde muy tradicional de Tenerife o foráneo, hasta el más novedoso y atrevido. Su dueña y empleados siempre atienden con una sonrisa. Un establecimiento con mucho gusto.

    Sin olvidar el tema gourmet y volviendo a nuestros orígenes, atravesamos la calle San Clemente y llegamos a nuestra adorada casa de 90 años de antigüedad, con fotos de nuestro Santa Cruz natal, de cuando ni la avenida de Anaga sabía que existía en sí misma. Ahí en una esquinita se encuentra El Puntero. Posiblemente el único establecimiento que queda en donde se pueda degustar una ración de tollos en la capital tinerfeña. Su pulpo guisado y su pescado salado, siempre en su punto de textura y cocción. Comida tradicional canaria hasta la médula y una atmósfera que lo hacen único. Una visita obligada.

    Llegado el mediodía, podemos continuar con la tradición de las calles del Barrio del Toscal, o desplazarnos hacia la zona nueva, con parada obligada en el Mercado Central Nuestra Señora de África, nuestra popular “Recova”. Su enclave, el entorno que la rodea y la animada vida que concita,  constituyen un manantial de gastronomía y distracción, con los que podríamos pasar un día entero. 

    El Gusto por el Vino y su gastrobar espera para ofrecernos una gran tapa y un vino fantástico de la mano del chef Marc Neris en la cocina. Continuamos por la trasera del mercado y nos ponemos manos a la obra con una tradicional ración de pulpo a la canaria y batata con mojo, para terminar en la pescadería Nicomedes, con el propio Nicomedes a la cabeza, acompañados de música, o bien en los puestos cercanos de sushi o cocina marroquí. 

    Santa Cruz tiene mucho que contarnos y aunque sus calles están o parecen estar dormidas, da para muchas líneas y muchos días, así que hasta aquí y con un bizcocho, lo dejamos hasta el siguiente fin de semana a las ocho. Desde el Numancia hasta donde los pies y la imaginación nos lleven, nos vemos en esta columna la semana que viene.