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Trufas y Jareas Amabilidad y buena mesa, la más trufera de las combinaciones Ángel Muñoz con su amabilidad y Beatriz Bello con su buen hacer, hacen de Ardeola una parada obligatoria en la gastronomía chicharrera
La isla de Tenerife esconde diferentes lugares que es de obligado interés visitar. Garachico es uno de esos rincones, no solo por un bonito paisaje sino también por su destacada y pequeña joya gastronómica que esconde al final de su paseo marítimo.
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Gyosas de la huerta canaria con mojo de soja y salsa oriental de sésamo • El restaurante Ardeola, con una propuesta sencilla y a base de producto local, con una gran apuesta por lo nuestro, ofrece una cocina canaria de mercado de muy alto nivel.
Juan Antonio Hernández Ponce / GastroCanarias
18 enero 2017
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La isla de Tenerife, como parte de las Islas Afortunadas, da la oportunidad de disfrutar de actividades diversas durante un fin de semana.

Como otros fines de semana, el sábado pasado tocó desplazarse dirección norte. La realidad es que la Isla, ofrece en su camino hacia el norte una travesía de lo más agradable, en la que los diferentes pueblos que van dejándose atrás ofrecen un camino la mar de entretenido.

Claro está que este trayecto nunca sería igual, si no fuera constantemente vigilado por la inmensa y ensordecedora imagen que ofrece el Padre Teide apoyado sobre el maravilloso Valle de La Orotava.

Son muchos y variados los enclaves que la Isla nos da a lo largo del camino. Valles, montañas, costas o campos de plataneras que miran al océano, cuya bravura hace de la costa norte de Tenerife una de las fotografías más bonitas de la Isla

Casi al final del camino, nos encontramos con la encantadora Villa de Garachico, cuyo casco histórico, paseo marítimo y gastronomía de trufas y jareas son dignos de ser contados en estas líneas.

La Villa de Garachico, fundada junto con su puerto en el Siglo XV por el banquero genovés Cristóbal de Ponte es uno de los núcleos históricos más importantes de Canarias.

El rico patrimonio histórico y artístico y la importancia que se le ha dado a su conservación, han sido responsables de que se le concediera en 1980 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Garachico constituye un ejemplo de la arquitectura tradicional de Canarias, siendo desde febrero de 1994, Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias.

En Garachico, existen muchos atractivos. ¿Existe una experiencia más refrescante y renovadora que un baño en El Caletón, donde los riscos a modo de malpaís han generado algunas de las piscinas naturales más bonitas del Archipiélago? o ¿algo más relajante que un paseo entre sus pequeñas y encantadoras calles del casco histórico?

Todo ello, hará que los visitantes necesiten completar su visita con una buena comida propia de nuestra tierra, tan preocupada por la gastronomía.

El restaurante Ardeola es encantador, pequeño y un lugar donde su servicio de sala, dirigido por Ángel Muñoz, con su gran conocimiento de los caldos de nuestras islas y ofrecedor de una amabilidad sobresaliente desde que uno se sienta a la mesa, funciona a la perfección y donde su propuesta, sencilla y a base de producto local, con una gran apuesta por lo nuestro, ofrece una cocina canaria de mercado de muy alto nivel.

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Plátano crujiente con helado de galleta y salsa de naranja

Tras unos aperitivos a base de cuscús y mantequillas diversas de millo y tomate y un aceite de oliva virgen extra con miel de palma, que nos recuerda tras un bocado a nuestra vecina, La Isla Colombina, se puede optar por el menú degustación o elegir alguna de las fabulosas elaboraciones de la chef Beatriz Bello.

Una ensalada de papa, queso, tomate y champiñones, o unas gyosas de la huerta canaria, serán el punto inicial ideal para dar paso a una fabulosa versión en copa de la ropa vieja de pulpo o un pámpano con ensalada de alga wakame y vinagreta de burgados, los cuales constituyen uno de los manjares propios de las escarpadas costas de la Villa de Garachico.

Si el cuerpo y el estómago lo permiten, se podrá pasar a una fabulosamente presentada hamburguesa de cochino negro con mermelada de tomate, pesto de berros, queso de cabra y humo.

Un fin de acto dulce será protagonizado por un ¡Me muero por el chocolate!, o por una magnífica versión de la merienda canaria, en forma de plátano crujiente con helado de galleta y salsa de naranja, que nos llevará inmediatamente a nuestra infancia desde el primer bocado.

Garachico constituye un lugar de interés cultural y turístico en el Norte de la Isla. Sus calles, casco histórico y puerto han supuesto durante muchísimo tiempo un punto de conexión con Europa y América.

Sus fogones tienen mucho que ofrecer y Ángel Muñoz en la sala y Beatriz Bello en los fogones hacen de este pequeño restaurante una de las paradas gastronómicas obligatorias del norte de Tenerife, así que disfrutemos de un día en el Caletón y vayamos después a darnos un buen homenaje. Vayamos a saborear a Ardeola.

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